cuando lo nombras alma
piedra pulida
calma mía
porque en sus arderes y ardores
me encuentro,
más que desnudo,
dispuesto a tu luz.
Soy de quien decida blandir
sus ojos en mi faz
y yo sé bien quién me clava
el diente de su mirada
como Cleopatra
danzando sobre un César
extraviado en este mundo.
Alex Bay
No hay comentarios.:
Publicar un comentario