Absorta en el silencio en que nadie grita con la boca,
pero si con los ojos desorbitados,
te nombro en mi cabeza mil veces
para al menos dejar en claro
que tuve no "un" intento
sino mil intentos de salvación
(El agua rebota a mis pies
violenta,
pero para mi es la paz)
Yo te prometí que no lllamaría
a esa tonta y definitiva
en ninguna de mis próximas
noches de deseperación,
pero hoy está nublado
y llueve,
no estoy desesperada
y me parece un lindo día
para convocarla una única vez
última
para siempre
y nunca más.
Te he hablado de mis convicciones
de mi rabia contra los ladrones de sonrisas,
de mi rabia por la pobreza del alma
y por la pobreza que trae la pobreza del alma
esa que roba niños en las madrugadas,
en el invierno
y que trae hambre y se lleva gente,
esa que le robó la vida entera al hombre
que se levantó antes de las seis de la mañana
incluso antes de ser hombre
y volvió a su casa no sólo con el lomo partido
también con el alma acribillada
y así cada noche hasta su muerte.
Te hablé de mi rabia por la mujer
que aguantó
todo,
menos que sus hijos murieran de hambre
y murieron por la droga,
por la violencia en las calles,
las barras bravas,
la represión,
la prostitución,
o peor,
por intentar ser libres.
Yo te hablé de mis odios,
de los que cultivé en secreto
y también de los que grité
por las calles de esta ciudad.
Pero hoy no te nombré
para hablarte de todo esto que me agobia,
sino para pedirte perdón
por querer librarme de tus ojos
y de esta lluvia que un día
se instaló en mi vida
y no sé cómo hacer que escampe
por una vez y ojalá para siempre.
Deja que me vaya con la lluvia
que ya ni siquiera estoy triste...
(y el agua choca insistente
muy muy abajo de mis pies,
a veces me parece que ruge
y otras veces parece que me nombra a gritos...
deja que me vaya con la lluvia
por esta vez
y para siempre
y perdón
y chau)
