
El mundo avanza al ritmo de un reloj
que jamás se detiene
que jamás habla de mi tiempo...
ya sabes las colas, los tacos,
las clases, la rutina,
los restos aún visibles
en los ojos del sueño de anoche
y de la amenaza constante
de que morfeo se deje caer
por aquí otra vez,
pero el tiempo corre
y el mundo también,
no se va a detener
para que tengamos tiempo para el amor
para que pongas tu nariz en mi frente
y caigamos derrotados otra vez en tu cama
(o junto a ella)
desarmados en el torbellino de la ansiedad.
El mundo no se detiene a mirar por la ventana
que llora de tanto no ser vista
y digo "tanto"
porque desde un tiempo hasta esta parte
todo se cuenta y para variar
yo nunca aprendí bien a contar...